Pregunta: Usted ha creado una nueva formación de música de cámara, los «Virtuosi Saxoniae», revelando así un nuevo aspecto de su personalidad, ya que usted es director de orquesta. ¿Dejará esta nueva actividad a las otras en segundo plano? ¿Cuáles son sus intenciones y sus metas en esta nueva formación?
L. G.: Si se sabe que mis actividades anteriores se limitaban a tocar como solista, se puede efectivamente pensar que esta nueva actividad va a sustituirlas. En realidad voy a seguir tocando mis «concerti» de trompetas o de corno da caccia con los «Virtuosi». Eso representa sólo una mejor coordinación y una mejora general para mis actividades habituales. Además, mi compromiso estos últimos años para dar vida a toda una serie de obras — yo diría casi a toda una época — se puntualiza y noto, hoy día, la necesidad urgente de clausurar estas gestiones. Poner en marcha esta suntuosa herencia musical de Dresde es uno de los elementos determinantes de mi compromiso. Estoy muy contento con este nuevo papel y lo considero como un desarrollo indispensable para revalorizar mis actividades anteriores.
Pregunta: Permítame una pregunta personal que mucha gente se hace sobre usted: ¿Dónde encuentra la energía necesaria para asumir el volumen de trabajo que usted emprende? ¿Cómo mantiene su condición física? ¿Cómo carga de nuevo sus baterías?
L. G.: A esa pregunta contestaré muy sencillamente. Mi experiencia me enseña que todo lo que puedo hacer con gusto y alegría me «carga de energía». Trato de completar y de enriquecer mi programa de trabajo constantemente con el fin de regenerar las fuerzas necesarias para mantener mi creatividad, mi felicidad y para hacer algo útil. Evito todo lo que me agota, mina o destruye mis energías. Mi respuesta parecerá inocente pero todo eso necesita un gran poder de decisión, numerosas privaciones impopulares y un contacto muy reducido con la gente y las cosas que me parecen frívolas o que no presentan interés. La energía y el tiempo, siendo elementos limitados en nuestra existencia, es lógico que usemos de ellos con sabiduría y parsimonia, lo que constituye la otra parte más importante, de la respuesta a sus preguntas.