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A propósito del corno en RDA
Ratos perdidos con Peter Damm
Por Peter Damm
Peter Damm
Peter Damm es uno de los más grandes virtuosos del corno de nuestros tiempos. Oriundo del sistema de enseñanza de la R.D.A., nos revela aquí algunos aspectos interesantes.
BRASS BULLETIN: ¿Cómo se hace uno músico cornista en la RDA?
Peter Damm: Cada niño relativamente inteligente puede aprovecharse de una enseñanza musical completa en nuestro país. Basta que la familia y/o las autoridades escolares guíen su talento. Como docente, no aprecio, en absoluto, que niños de 7 u 8 años empiecen con un instrumento de metal (sobre todo a causa de los problemas anatómicos). Personalmente, he estudiado primero el violín antes de ceder al encanto del corno, que llegó a ser mi instrumento principal. Sin embargo, el violín — que manejaba con cierta soltura — me ha dado una buena base para proseguir mi destino musical.
B. B.: ¿Cuáles son las perspectivas profesionales en su país?
P. D.: En la RDA hay unas 80 orquestas profesionales de diversos valores. En total, se cuentan actualmente unos 45 puestos de cornistas. Un estudiante, si sabe unir talento y trabajo, encontrará en nuestro país numerosas perspectivas profesionales.
B. B.: ¿Hay influencias extranjeras en su sistema de enseñanza?
P. D.: No hay, propiamente hablando, influencias extranjeras en nuestro país. Pero mis colegas y yo mismo, analizamos todas las tendencias venidas del exterior, y llegado el caso, enriquecemos nuestra enseñanza con ellas. «Todos los caminos llevan a Roma» dice el refrán. Mi maestro Karl Biehlig de Weimar enseñaba «la presión mínima sobre los labios» desde 1951. Sin embargo, eso no basta para educar a un buen músico. Se necesita además desarrollar todas las facetas de la expresión musical, de la organización óptima del trabajo cotidiano y de las ciencias teóricas. Evidentemente, el estilo particular de un maestro influenciará directamente a sus alumnos (por lo menos al principio de su iniciación). Pero después, es indispensable que el alumno desarrolle su propia personalidad. También debe saber que «no se adquiere nada de manera definitiva» en esta profesión.
En Weimar hemos aprendido a dejar vibrar el sonido. Algunos, hasta han conseguido desarrollar un «vibrato», otros, han dejado oír sólo un movimiento muy ligero. En los años 50, era una gran novedad que provocó bastantes remolinos en nuestra región. Personalmente rechazo el término «vibrato» y prefiero la noción de «dejar cantar el sonido». Trato de alcanzar la expresividad de la voz cantada por medio de una «respiración viva» (la voz humana vive, es calurosa).
B. B.: ¿Poseen las orquestas de la RDA características sonoras particulares?
P. D.: Sí. Cada orquestas posee características sonoras fácilmente identificables. Compare usted la Orquesta filarmonia de Viena con la Staatskapelle de Dresde, la Orquesta filarmónica de Berlín con la Gewandhaus-Orchester de Leipzig y comprenderá lo que quiero decir. En Dresde, desde hace más de un siglo, se ha perpetuado la tradición gracias a un «instituto de renovación», luego al conservatorio creado por los responsables de la orquesta y, en este siglo, por la Escuela de orquesta. La fórmula es idéntica para las otras orquestas.
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Brass Bulletin 60, IV / 1987 páginas 33–37
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