La producción alcanza actualmente alrededor de 25 cornos al mes, sin contar los otros instrumentos de metal y los instrumentos pedidos especialmente (trompetas, piccolo, cornos de «bolsillo» etc.).
En 1984, Michela Benicchio, hija única del fabricante y que había sido primero veterinario, se da cuenta que el porvenir de Kalison depende de ella. Pasando de un sector de la fabricación a otro, se inicia con determinación en la fabricación instrumental, poniéndose sin temor el mono de trabajo mientras que su padre le inculca los conocimientos teóricos y técnicos indispensables. Está determinada a aprender a tocar el corno con el fin de acercarse todavía más al tema. A los 25 años, ya sabe que un día sabrá continuar la obra de su padre y de su abuelo.
Una visita a Milán, en la Via Pellegrino Rossi, n° 96, le permitirá no sólo apreciar la calidad de una acogida rara, probar numerosos modelos de instrumentos, medir la cantidad de esfuerzos realizados a lo largo de los años por gente magníficamente obstinada, sino que descubrirá además, con gusto, que Italia se despierta y encuentra su identidad, propia al genio latino y que aporta al mundo su parte, no despreciable, de creatividad.